Las parejas no llegan a terapia cuando empiezan los problemas. Llegan cuando ya llevan tiempo intentando resolverlos solos y no han podido. Cuando las mismas discusiones se repiten una y otra vez sin llegar a ningún sitio. Cuando la distancia se ha instalado de una forma que ya no saben cómo acortar. Cuando uno o los dos han empezado a preguntarse si tiene solución.
Venir a terapia de pareja no significa que la relación esté rota. Significa que todavía importa lo suficiente como para intentarlo con ayuda.
¿Para qué sirve la terapia de pareja?
No sirve para que el psicólogo decida si la pareja debe seguir junta o separarse. Esa decisión es vuestra y solo vuestra. Lo que sí puede hacer la terapia es ayudaros a entender qué está pasando realmente, a comunicaros de una forma diferente, a salir del bucle de las mismas discusiones y a tomar las decisiones que tengáis que tomar — juntos o por separado — desde un lugar más claro y más consciente.
¿Qué trabajamos en terapia de pareja?
Trabajamos con lo que cada pareja trae. No hay un guión fijo. Pero los temas más frecuentes son estos:
Comunicación y conflicto. Cuando las discusiones escalan rápido, cuando se dicen cosas que no se quieren decir, cuando uno se calla y el otro explota, cuando ya no se sabe cómo hablar sin que acabe mal.
Distancia emocional y desconexión. Cuando se convive pero ya no se está realmente presente. Cuando la rutina ha ido ocupando el espacio que antes era de los dos.
Infidelidad y ruptura de confianza. Uno de los momentos más difíciles que puede atravesar una pareja. La terapia no borra lo que ha pasado, pero puede ayudar a decidir qué se quiere hacer con ello y a transitar ese proceso de la forma menos destructiva posible.
Celos y dependencia emocional. Cuando el miedo a perder al otro se convierte en una fuente constante de conflicto. Cuando la inseguridad de uno — o de los dos — está dañando la relación.
Sexualidad. Las dificultades en la vida sexual de una pareja rara vez son solo sexuales. Casi siempre hay algo más detrás: distancia emocional, conflictos no resueltos, miedos, historia personal. Lo trabajamos con la misma naturalidad y rigor que cualquier otro aspecto de la relación.
Crisis vitales. Un duelo, un problema de salud, la llegada de un hijo, la pérdida de trabajo, el nido vacío. Los momentos de cambio ponen a prueba a las parejas de formas que a veces no se ven venir.
Decisiones importantes. Seguir juntos, separarse, tener hijos o no tenerlos. Hay decisiones que una pareja no puede tomar sola porque no consigue ponerse de acuerdo ni encontrar el camino para hablar de ellas.
¿Cómo es el proceso?
Empezamos con una evaluación en la que escuchamos a los dos — juntos y, si es necesario, también por separado — para entender qué está pasando desde cada perspectiva. A partir de ahí diseñamos un plan de trabajo adaptado a vuestra situación.
Trabajamos con enfoques terapéuticos con respaldo científico: la terapia focalizada en emociones para parejas, la terapia cognitivo-conductual de pareja y el modelo de comunicación y resolución de conflictos de Gottman, entre otros.
¿Y si uno de los dos no quiere venir?
Es más frecuente de lo que parece. Si tu pareja no quiere venir, puedes empezar tú solo. Trabajar individualmente los patrones relacionales que se repiten en la pareja tiene un impacto real en la dinámica de la relación, aunque el otro no esté en consulta.
Atendemos de forma presencial en nuestra consulta de la Avenida Príncipe de Asturias 2, local 3, 30107 Guadalupe, Murcia, y de forma online para personas en cualquier punto de España y el extranjero. Teléfono: 665 692 132.
