Terapia Familiar

Las familias no son un conjunto de personas que viven bajo el mismo techo. Son un sistema. Lo que le pasa a uno le afecta a todos, aunque no siempre de la misma manera ni con la misma intensidad. Cuando algo no funciona en una familia, rara vez el problema es solo de una persona. Casi siempre hay un patrón, una dinámica, una forma de relacionarse que se ha ido instalando y que ya nadie sabe muy bien cómo cambiar.

La terapia familiar no busca culpables. Busca entender cómo funciona el sistema y ayudar a que funcione mejor.

¿Cuándo puede ayudar la terapia familiar?

Conflictos entre padres e hijos. Cuando la comunicación se ha roto, cuando las discusiones son constantes, cuando un hijo adolescente se ha cerrado en banda o cuando los límites se han convertido en una fuente permanente de tensión.

Problemas de conducta en niños o adolescentes. Muchas veces lo que se presenta como un problema individual de un hijo es la expresión de algo que está pasando en el sistema familiar. La terapia familiar permite trabajarlo desde la raíz.

Separación y divorcio. Uno de los momentos más difíciles para una familia. La terapia puede ayudar a que el proceso sea lo menos dañino posible para los hijos, a establecer una comunicación funcional entre los padres aunque la pareja haya terminado, y a acompañar a cada miembro de la familia en la adaptación a la nueva situación.

Familias reconstituidas. Cuando dos familias se unen y hay que construir nuevas dinámicas, nuevos roles y nuevas formas de convivir. Un proceso que requiere tiempo, paciencia y a veces ayuda externa.

Duelo familiar. La pérdida de un miembro de la familia, una enfermedad grave, un accidente. Situaciones que sacuden a toda la familia y que cada miembro procesa de forma diferente, a veces de formas que generan conflicto o distancia entre ellos.

Cuidado de personas dependientes. Cuando uno o varios miembros de la familia asumen el cuidado de un familiar mayor o enfermo, las dinámicas cambian, las cargas se distribuyen de forma desigual y el desgaste emocional puede fracturar relaciones que antes funcionaban.

Problemas de comunicación entre generaciones. Cuando padres e hijos adultos no consiguen entenderse, cuando los roles no han evolucionado con el tiempo o cuando hay temas que llevan años sin poder hablarse.

¿Cómo es el proceso?

Empezamos evaluando la situación con los miembros de la familia que estén disponibles e implicados. No siempre es necesario que vengan todos desde el principio. A partir de la evaluación definimos con quién y cómo trabajar.

Utilizamos el enfoque sistémico como marco principal, complementado con otros enfoques con respaldo científico según las necesidades de cada familia. El objetivo no es que todos estén de acuerdo en todo, sino que puedan relacionarse de una forma menos dañina y más funcional para todos.

¿Y si no todos quieren venir?

Igual que en la terapia de pareja, no es imprescindible que toda la familia esté en consulta para que la terapia tenga impacto. Trabajar con los miembros que sí están dispuestos produce cambios en el sistema que afectan a todos.

Atendemos de forma presencial en nuestra consulta de la Avenida Príncipe de Asturias 2, local 3, 30107 Guadalupe, Murcia, y de forma online para personas en cualquier punto de España y el extranjero. Teléfono: 665 692 132.